Nuestro logo y su significado

Nuestro logo fue creado hace 60 por Ricardo Blanco y representa la escencia de la UTN, perfeccion, totalidad técnica positiva, tecnología en evolución con el ser humano como receptor de por y para quien de la Universidad.

logo utn 1 partes

CIRCULO

Los dos semicírculos unidos o completados forman un círculo, que simboliza la perfección.

logo utn 2 partes

SIGNO MAS

El signo más que la totalidad técnica positiva.

logo utn 3 partes

SEMICIRCULO

Los semicírculos representan la dínamica de la tecnología en evolución.

logo utn 4 partes

LETRA PSI

Letra PSI históricamente ligada a la representación del ser humano, este elemento fundamenta por y para quién es la Universidad.

HISTORIA

Creación de la carrera

La carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional, en su Facultad Regional Córdoba, fue creada en el año 1967, en el marco del proceso de expansión del sistema universitario tecnológico argentino orientado a dar respuesta a las demandas del desarrollo industrial. Su surgimiento se vincula estrechamente con la consolidación de la provincia de Córdoba como uno de los principales polos productivos del país, particularmente en los sectores automotriz, aeronáutico y energético.

Desde sus inicios, la carrera adoptó el modelo característico de la UTN, centrado en una ingeniería aplicada, con fuerte orientación a la resolución de problemas reales y a la vinculación con el sector productivo. En sus primeras décadas, la formación se concentró en áreas como electrónica analógica, telecomunicaciones y control industrial, evolucionando progresivamente hacia la incorporación de la electrónica digital y los sistemas basados en microprocesadores durante las décadas de 1970 y 1980.

En paralelo a la consolidación académica, comenzó a desarrollarse una estructura de investigación aplicada que se convertiría en uno de los rasgos distintivos de la carrera. En este contexto, pueden identificarse hitos fundamentales que marcan la evolución de los grupos y centros de investigación.

Creación de Centros y Grupos de Investigación

A partir de esta evolución, es posible identificar tres núcleos estructurales dentro del desarrollo de la carrera.

En primer lugar, el Grupo de Ingeniería Clínica (GIC), creado en 1985, constituyó uno de los primeros espacios formales de investigación aplicada en el ámbito de la electrónica dentro de la facultad. Inicialmente enfocado en aplicaciones biomédicas, el grupo desarrolló soluciones en instrumentación médica y sistemas electrónicos aplicados a la salud, en estrecha vinculación con instituciones hospitalarias. Con el tiempo, este grupo evolucionó hacia el actual Grupo de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Electrónicas Avanzadas (GInTEA), ampliando sus líneas de trabajo hacia procesamiento digital de señales, sistemas embebidos, comunicaciones y electrónica aplicada, consolidándose como un referente en investigación tecnológica.

En segundo lugar, el Centro Universitario de Desarrollo en Automación y Robótica (CUDAR) constituye uno de los pilares históricos de la vinculación con la industria. Sus orígenes se remontan a la década de 1970, en el contexto del desarrollo de tecnologías de manufactura, y su formalización institucional se produjo mediante la Resolución del Consejo Superior N.º 284/96. Este centro se especializa en automatización industrial, robótica, control numérico computarizado (CNC) y sistemas de manufactura, desarrollando soluciones tecnológicas orientadas a la mejora de procesos productivos y la transferencia al sector industrial.

En tercer lugar, el Centro de Investigación en Informática para la Ingeniería (CIII) representa la consolidación de la integración entre electrónica, informática y control. Sus antecedentes se encuentran en la fusión del Grupo de Sistemas Automáticos de Fabricación y el CEDI. Fue reconocido como grupo de investigación en 1992 (Ord. HCSU N.º 297/1992), posteriormente como grupo UTN en 2002 (Res. N.º 378/2002), y finalmente constituido como centro en 2004 mediante la Resolución HCSU N.º 1045/04. Sus líneas de trabajo incluyen robótica, procesamiento digital de señales, sistemas automáticos, CAD/CAM y modelado numérico, con fuerte impacto en la formación en Ingeniería Electrónica y en la transferencia tecnológica.

La evolución conjunta de estas estructuras permite identificar un proceso progresivo de complejización y maduración institucional. Mientras que el GIC (luego GInTEA) representa el desarrollo de investigación aplicada en electrónica, el CUDAR refleja la vinculación histórica con la industria manufacturera, y el CIII introduce la integración con la informática y los sistemas complejos, configurando un ecosistema tecnológico articulado.

Acreditación CONEAU

En el plano institucional, la carrera alcanzó hitos significativos mediante los procesos de acreditación impulsados por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria. En el año 2005, obtuvo su primera acreditación, junto con el reconocimiento en el sistema regional MEXA. Posteriormente, en 2013, logró la acreditación por seis años y su inclusión en el sistema ARCUSUR, consolidando su calidad académica y su proyección internacional.

En la actualidad, la carrera de Ingeniería Electrónica de la UTN Facultad Regional Córdoba se caracteriza por una sólida integración entre formación académica, investigación aplicada, desarrollo tecnológico y vinculación con la industria, formando profesionales altamente capacitados para desempeñarse en áreas como automatización, control, sistemas embebidos, telecomunicaciones y electrónica aplicada.

Desde una perspectiva histórica, la evolución de la carrera puede interpretarse como el pasaje desde un modelo centrado en la enseñanza de tecnologías existentes hacia un esquema basado en la generación, integración y transferencia de conocimiento tecnológico, en estrecha interacción con el entorno productivo y científico.

La carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional, en su Facultad Regional Córdoba, fue creada en el año 1967, en el marco del proceso de expansión del sistema universitario tecnológico argentino orientado a dar respuesta a las demandas del desarrollo industrial. Su surgimiento se vincula estrechamente con la consolidación de la provincia de Córdoba como uno de los principales polos productivos del país, particularmente en los sectores automotriz, aeronáutico y energético.

Desde sus inicios, la carrera adoptó el modelo característico de la UTN, centrado en una ingeniería aplicada, con fuerte orientación a la resolución de problemas reales y a la vinculación con el sector productivo. En sus primeras décadas, la formación se concentró en áreas como electrónica analógica, telecomunicaciones y control industrial, evolucionando progresivamente hacia la incorporación de la electrónica digital y los sistemas basados en microprocesadores durante las décadas de 1970 y 1980.

En paralelo a la consolidación académica, comenzó a desarrollarse una estructura de investigación aplicada que se convertiría en uno de los rasgos distintivos de la carrera. En este contexto, pueden identificarse hitos fundamentales que marcan la evolución de los grupos y centros de investigación.

Creación de Centros y Grupos de Investigación

A partir de esta evolución, es posible identificar tres núcleos estructurales dentro del desarrollo de la carrera.

En primer lugar, el Grupo de Ingeniería Clínica (GIC), creado en 1985, constituyó uno de los primeros espacios formales de investigación aplicada en el ámbito de la electrónica dentro de la facultad. Inicialmente enfocado en aplicaciones biomédicas, el grupo desarrolló soluciones en instrumentación médica y sistemas electrónicos aplicados a la salud, en estrecha vinculación con instituciones hospitalarias. Con el tiempo, este grupo evolucionó hacia el actual Grupo de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Electrónicas Avanzadas (GInTEA), ampliando sus líneas de trabajo hacia procesamiento digital de señales, sistemas embebidos, comunicaciones y electrónica aplicada, consolidándose como un referente en investigación tecnológica.

En segundo lugar, el Centro Universitario de Desarrollo en Automación y Robótica (CUDAR) constituye uno de los pilares históricos de la vinculación con la industria. Sus orígenes se remontan a la década de 1970, en el contexto del desarrollo de tecnologías de manufactura, y su formalización institucional se produjo mediante la Resolución del Consejo Superior N.º 284/96. Este centro se especializa en automatización industrial, robótica, control numérico computarizado (CNC) y sistemas de manufactura, desarrollando soluciones tecnológicas orientadas a la mejora de procesos productivos y la transferencia al sector industrial.

En tercer lugar, el Centro de Investigación en Informática para la Ingeniería (CIII) representa la consolidación de la integración entre electrónica, informática y control. Sus antecedentes se encuentran en la fusión del Grupo de Sistemas Automáticos de Fabricación y el CEDI. Fue reconocido como grupo de investigación en 1992 (Ord. HCSU N.º 297/1992), posteriormente como grupo UTN en 2002 (Res. N.º 378/2002), y finalmente constituido como centro en 2004 mediante la Resolución HCSU N.º 1045/04. Sus líneas de trabajo incluyen robótica, procesamiento digital de señales, sistemas automáticos, CAD/CAM y modelado numérico, con fuerte impacto en la formación en Ingeniería Electrónica y en la transferencia tecnológica.

La evolución conjunta de estas estructuras permite identificar un proceso progresivo de complejización y maduración institucional. Mientras que el GIC (luego GInTEA) representa el desarrollo de investigación aplicada en electrónica, el CUDAR refleja la vinculación histórica con la industria manufacturera, y el CIII introduce la integración con la informática y los sistemas complejos, configurando un ecosistema tecnológico articulado.

Acreditación CONEAU

En el plano institucional, la carrera alcanzó hitos significativos mediante los procesos de acreditación impulsados por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria. En el año 2005, obtuvo su primera acreditación, junto con el reconocimiento en el sistema regional MEXA. Posteriormente, en 2013, logró la acreditación por seis años y su inclusión en el sistema ARCUSUR, consolidando su calidad académica y su proyección internacional.

En la actualidad, la carrera de Ingeniería Electrónica de la UTN Facultad Regional Córdoba se caracteriza por una sólida integración entre formación académica, investigación aplicada, desarrollo tecnológico y vinculación con la industria, formando profesionales altamente capacitados para desempeñarse en áreas como automatización, control, sistemas embebidos, telecomunicaciones y electrónica aplicada.

Desde una perspectiva histórica, la evolución de la carrera puede interpretarse como el pasaje desde un modelo centrado en la enseñanza de tecnologías existentes hacia un esquema basado en la generación, integración y transferencia de conocimiento tecnológico, en estrecha interacción con el entorno productivo y científico.

La carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional, en su Facultad Regional Córdoba, fue creada en el año 1967, en el marco del proceso de expansión del sistema universitario tecnológico argentino orientado a dar respuesta a las demandas del desarrollo industrial. Su surgimiento se vincula estrechamente con la consolidación de la provincia de Córdoba como uno de los principales polos productivos del país, particularmente en los sectores automotriz, aeronáutico y energético.

Desde sus inicios, la carrera adoptó el modelo característico de la UTN, centrado en una ingeniería aplicada, con fuerte orientación a la resolución de problemas reales y a la vinculación con el sector productivo. En sus primeras décadas, la formación se concentró en áreas como electrónica analógica, telecomunicaciones y control industrial, evolucionando progresivamente hacia la incorporación de la electrónica digital y los sistemas basados en microprocesadores durante las décadas de 1970 y 1980.

En paralelo a la consolidación académica, comenzó a desarrollarse una estructura de investigación aplicada que se convertiría en uno de los rasgos distintivos de la carrera. En este contexto, pueden identificarse hitos fundamentales que marcan la evolución de los grupos y centros de investigación.

Creación de Centros y Grupos de Investigación

A partir de esta evolución, es posible identificar tres núcleos estructurales dentro del desarrollo de la carrera.

En primer lugar, el Grupo de Ingeniería Clínica (GIC), creado en 1985, constituyó uno de los primeros espacios formales de investigación aplicada en el ámbito de la electrónica dentro de la facultad. Inicialmente enfocado en aplicaciones biomédicas, el grupo desarrolló soluciones en instrumentación médica y sistemas electrónicos aplicados a la salud, en estrecha vinculación con instituciones hospitalarias. Con el tiempo, este grupo evolucionó hacia el actual Grupo de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Electrónicas Avanzadas (GInTEA), ampliando sus líneas de trabajo hacia procesamiento digital de señales, sistemas embebidos, comunicaciones y electrónica aplicada, consolidándose como un referente en investigación tecnológica.

En segundo lugar, el Centro Universitario de Desarrollo en Automación y Robótica (CUDAR) constituye uno de los pilares históricos de la vinculación con la industria. Sus orígenes se remontan a la década de 1970, en el contexto del desarrollo de tecnologías de manufactura, y su formalización institucional se produjo mediante la Resolución del Consejo Superior N.º 284/96. Este centro se especializa en automatización industrial, robótica, control numérico computarizado (CNC) y sistemas de manufactura, desarrollando soluciones tecnológicas orientadas a la mejora de procesos productivos y la transferencia al sector industrial.

En tercer lugar, el Centro de Investigación en Informática para la Ingeniería (CIII) representa la consolidación de la integración entre electrónica, informática y control. Sus antecedentes se encuentran en la fusión del Grupo de Sistemas Automáticos de Fabricación y el CEDI. Fue reconocido como grupo de investigación en 1992 (Ord. HCSU N.º 297/1992), posteriormente como grupo UTN en 2002 (Res. N.º 378/2002), y finalmente constituido como centro en 2004 mediante la Resolución HCSU N.º 1045/04. Sus líneas de trabajo incluyen robótica, procesamiento digital de señales, sistemas automáticos, CAD/CAM y modelado numérico, con fuerte impacto en la formación en Ingeniería Electrónica y en la transferencia tecnológica.

La evolución conjunta de estas estructuras permite identificar un proceso progresivo de complejización y maduración institucional. Mientras que el GIC (luego GInTEA) representa el desarrollo de investigación aplicada en electrónica, el CUDAR refleja la vinculación histórica con la industria manufacturera, y el CIII introduce la integración con la informática y los sistemas complejos, configurando un ecosistema tecnológico articulado.

Acreditación CONEAU

En el plano institucional, la carrera alcanzó hitos significativos mediante los procesos de acreditación impulsados por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria. En el año 2005, obtuvo su primera acreditación, junto con el reconocimiento en el sistema regional MEXA. Posteriormente, en 2013, logró la acreditación por seis años y su inclusión en el sistema ARCUSUR, consolidando su calidad académica y su proyección internacional.

En la actualidad, la carrera de Ingeniería Electrónica de la UTN Facultad Regional Córdoba se caracteriza por una sólida integración entre formación académica, investigación aplicada, desarrollo tecnológico y vinculación con la industria, formando profesionales altamente capacitados para desempeñarse en áreas como automatización, control, sistemas embebidos, telecomunicaciones y electrónica aplicada.

Desde una perspectiva histórica, la evolución de la carrera puede interpretarse como el pasaje desde un modelo centrado en la enseñanza de tecnologías existentes hacia un esquema basado en la generación, integración y transferencia de conocimiento tecnológico, en estrecha interacción con el entorno productivo y científico.

La carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional, en su Facultad Regional Córdoba, fue creada en el año 1967, en el marco del proceso de expansión del sistema universitario tecnológico argentino orientado a dar respuesta a las demandas del desarrollo industrial. Su surgimiento se vincula estrechamente con la consolidación de la provincia de Córdoba como uno de los principales polos productivos del país, particularmente en los sectores automotriz, aeronáutico y energético.

Desde sus inicios, la carrera adoptó el modelo característico de la UTN, centrado en una ingeniería aplicada, con fuerte orientación a la resolución de problemas reales y a la vinculación con el sector productivo. En sus primeras décadas, la formación se concentró en áreas como electrónica analógica, telecomunicaciones y control industrial, evolucionando progresivamente hacia la incorporación de la electrónica digital y los sistemas basados en microprocesadores durante las décadas de 1970 y 1980.

En paralelo a la consolidación académica, comenzó a desarrollarse una estructura de investigación aplicada que se convertiría en uno de los rasgos distintivos de la carrera. En este contexto, pueden identificarse hitos fundamentales que marcan la evolución de los grupos y centros de investigación.

Creación de Centros y Grupos de Investigación

A partir de esta evolución, es posible identificar tres núcleos estructurales dentro del desarrollo de la carrera.

En primer lugar, el Grupo de Ingeniería Clínica (GIC), creado en 1985, constituyó uno de los primeros espacios formales de investigación aplicada en el ámbito de la electrónica dentro de la facultad. Inicialmente enfocado en aplicaciones biomédicas, el grupo desarrolló soluciones en instrumentación médica y sistemas electrónicos aplicados a la salud, en estrecha vinculación con instituciones hospitalarias. Con el tiempo, este grupo evolucionó hacia el actual Grupo de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Electrónicas Avanzadas (GInTEA), ampliando sus líneas de trabajo hacia procesamiento digital de señales, sistemas embebidos, comunicaciones y electrónica aplicada, consolidándose como un referente en investigación tecnológica.

En segundo lugar, el Centro Universitario de Desarrollo en Automación y Robótica (CUDAR) constituye uno de los pilares históricos de la vinculación con la industria. Sus orígenes se remontan a la década de 1970, en el contexto del desarrollo de tecnologías de manufactura, y su formalización institucional se produjo mediante la Resolución del Consejo Superior N.º 284/96. Este centro se especializa en automatización industrial, robótica, control numérico computarizado (CNC) y sistemas de manufactura, desarrollando soluciones tecnológicas orientadas a la mejora de procesos productivos y la transferencia al sector industrial.

En tercer lugar, el Centro de Investigación en Informática para la Ingeniería (CIII) representa la consolidación de la integración entre electrónica, informática y control. Sus antecedentes se encuentran en la fusión del Grupo de Sistemas Automáticos de Fabricación y el CEDI. Fue reconocido como grupo de investigación en 1992 (Ord. HCSU N.º 297/1992), posteriormente como grupo UTN en 2002 (Res. N.º 378/2002), y finalmente constituido como centro en 2004 mediante la Resolución HCSU N.º 1045/04. Sus líneas de trabajo incluyen robótica, procesamiento digital de señales, sistemas automáticos, CAD/CAM y modelado numérico, con fuerte impacto en la formación en Ingeniería Electrónica y en la transferencia tecnológica.

La evolución conjunta de estas estructuras permite identificar un proceso progresivo de complejización y maduración institucional. Mientras que el GIC (luego GInTEA) representa el desarrollo de investigación aplicada en electrónica, el CUDAR refleja la vinculación histórica con la industria manufacturera, y el CIII introduce la integración con la informática y los sistemas complejos, configurando un ecosistema tecnológico articulado.

Acreditación CONEAU

En el plano institucional, la carrera alcanzó hitos significativos mediante los procesos de acreditación impulsados por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria. En el año 2005, obtuvo su primera acreditación, junto con el reconocimiento en el sistema regional MEXA. Posteriormente, en 2013, logró la acreditación por seis años y su inclusión en el sistema ARCUSUR, consolidando su calidad académica y su proyección internacional.

En la actualidad, la carrera de Ingeniería Electrónica de la UTN Facultad Regional Córdoba se caracteriza por una sólida integración entre formación académica, investigación aplicada, desarrollo tecnológico y vinculación con la industria, formando profesionales altamente capacitados para desempeñarse en áreas como automatización, control, sistemas embebidos, telecomunicaciones y electrónica aplicada.

Desde una perspectiva histórica, la evolución de la carrera puede interpretarse como el pasaje desde un modelo centrado en la enseñanza de tecnologías existentes hacia un esquema basado en la generación, integración y transferencia de conocimiento tecnológico, en estrecha interacción con el entorno productivo y científico.

La carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional, en su Facultad Regional Córdoba, fue creada en el año 1967, en el marco del proceso de expansión del sistema universitario tecnológico argentino orientado a dar respuesta a las demandas del desarrollo industrial. Su surgimiento se vincula estrechamente con la consolidación de la provincia de Córdoba como uno de los principales polos productivos del país, particularmente en los sectores automotriz, aeronáutico y energético.

Desde sus inicios, la carrera adoptó el modelo característico de la UTN, centrado en una ingeniería aplicada, con fuerte orientación a la resolución de problemas reales y a la vinculación con el sector productivo. En sus primeras décadas, la formación se concentró en áreas como electrónica analógica, telecomunicaciones y control industrial, evolucionando progresivamente hacia la incorporación de la electrónica digital y los sistemas basados en microprocesadores durante las décadas de 1970 y 1980.

En paralelo a la consolidación académica, comenzó a desarrollarse una estructura de investigación aplicada que se convertiría en uno de los rasgos distintivos de la carrera. En este contexto, pueden identificarse hitos fundamentales que marcan la evolución de los grupos y centros de investigación.

Creación de Centros y Grupos de Investigación

A partir de esta evolución, es posible identificar tres núcleos estructurales dentro del desarrollo de la carrera.

En primer lugar, el Grupo de Ingeniería Clínica (GIC), creado en 1985, constituyó uno de los primeros espacios formales de investigación aplicada en el ámbito de la electrónica dentro de la facultad. Inicialmente enfocado en aplicaciones biomédicas, el grupo desarrolló soluciones en instrumentación médica y sistemas electrónicos aplicados a la salud, en estrecha vinculación con instituciones hospitalarias. Con el tiempo, este grupo evolucionó hacia el actual Grupo de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Electrónicas Avanzadas (GInTEA), ampliando sus líneas de trabajo hacia procesamiento digital de señales, sistemas embebidos, comunicaciones y electrónica aplicada, consolidándose como un referente en investigación tecnológica.

En segundo lugar, el Centro Universitario de Desarrollo en Automación y Robótica (CUDAR) constituye uno de los pilares históricos de la vinculación con la industria. Sus orígenes se remontan a la década de 1970, en el contexto del desarrollo de tecnologías de manufactura, y su formalización institucional se produjo mediante la Resolución del Consejo Superior N.º 284/96. Este centro se especializa en automatización industrial, robótica, control numérico computarizado (CNC) y sistemas de manufactura, desarrollando soluciones tecnológicas orientadas a la mejora de procesos productivos y la transferencia al sector industrial.

En tercer lugar, el Centro de Investigación en Informática para la Ingeniería (CIII) representa la consolidación de la integración entre electrónica, informática y control. Sus antecedentes se encuentran en la fusión del Grupo de Sistemas Automáticos de Fabricación y el CEDI. Fue reconocido como grupo de investigación en 1992 (Ord. HCSU N.º 297/1992), posteriormente como grupo UTN en 2002 (Res. N.º 378/2002), y finalmente constituido como centro en 2004 mediante la Resolución HCSU N.º 1045/04. Sus líneas de trabajo incluyen robótica, procesamiento digital de señales, sistemas automáticos, CAD/CAM y modelado numérico, con fuerte impacto en la formación en Ingeniería Electrónica y en la transferencia tecnológica.

La evolución conjunta de estas estructuras permite identificar un proceso progresivo de complejización y maduración institucional. Mientras que el GIC (luego GInTEA) representa el desarrollo de investigación aplicada en electrónica, el CUDAR refleja la vinculación histórica con la industria manufacturera, y el CIII introduce la integración con la informática y los sistemas complejos, configurando un ecosistema tecnológico articulado.

Acreditación CONEAU

En el plano institucional, la carrera alcanzó hitos significativos mediante los procesos de acreditación impulsados por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria. En el año 2005, obtuvo su primera acreditación, junto con el reconocimiento en el sistema regional MEXA. Posteriormente, en 2013, logró la acreditación por seis años y su inclusión en el sistema ARCUSUR, consolidando su calidad académica y su proyección internacional.

En la actualidad, la carrera de Ingeniería Electrónica de la UTN Facultad Regional Córdoba se caracteriza por una sólida integración entre formación académica, investigación aplicada, desarrollo tecnológico y vinculación con la industria, formando profesionales altamente capacitados para desempeñarse en áreas como automatización, control, sistemas embebidos, telecomunicaciones y electrónica aplicada.

Desde una perspectiva histórica, la evolución de la carrera puede interpretarse como el pasaje desde un modelo centrado en la enseñanza de tecnologías existentes hacia un esquema basado en la generación, integración y transferencia de conocimiento tecnológico, en estrecha interacción con el entorno productivo y científico.